Diversas culturas se asentaron en Cajamarca desde tiempos remotos. Kuntur Wasi, que pertenece al Periodo Formativo (1100-50 a.C.) fue un gran centro ceremonial vinculado a un desarrollo notable de la orfebrería. Los Caxamarcas habitaron el territorio hacia 300-800 d.C., luego llegó la influencia Huari y se dice que posteriormente surgió el señorío de Cuismanco. Dicho señorío habría sido conquistado por los incas durante el gobierno de Pachacútec, con lo que Cajamarca se convirtió en un importante centro administrativo del Tahuantinsuyo.
Cajamarca es uno de los lugares más simbólicos de la historia peruana, pues su plaza principal fue el escenario del enfrentamiento entre los hombres de Atahualpa, el último Inca del Imperio y las huestes del conquistador Francisco Pizarro. Atahualpa fue derrotado, cayó prisionero y fue ejecutado tiempo después en esa misma plaza.
Hacia el año 1566, los españoles levantaron la ciudad sobre un antiguo centro administrativo inca con el nombre de La Villa San Antonio de Cajamarca la Grande del Perú y, durante los primeros dos siglos del virreinato, se desarrolló en la zona el mundo nativo rural vinculado al cultivo de la tierra y al cuidado del ganado.
Cajamarca destacó desde sus inicios por su tradición textil, por lo que se instalaron allí diversos obrajes o "fábricas" para la elaboración de telas y tejidos diversos.
El descubrimiento de las minas de plata de Hualgayoc en el siglo XVIII convirtió a Cajamarca en un sitio estratégico para la economía virreinal.
El departamento de Cajamarca fue creado políticamente el año 1855. Los sectores económicos de mayor importancia son el ganadero y el minero. Cajamarca es el primer productor de ganado vacuno del país, y allí se ubica Yanacocha, la mina de oro más grande del Perú. |