Los aguarunas descienden de los fieros jíbaros, guerreros formidables que defendieron incansablemente su libertad y que, por lo mismo, se mantuvieron durante mucho tiempo fuera del alcance y el conocimiento del hombre occidental. Así, se enfrentaron a las invasiones incaicas, que no lograron someterlos. Tampoco los pudieron adoctrinar los sacerdotes, especialmente jesuítas y dominicos.
En el departamento de Amazonas, los aguarunas son mayoría entre las etnias nativas (un 90%, aproximadamente). El paso del tiempo ha determinado que, en gran medida, aguarunas y huambisas se mezclen y conformen una sola etnia. Viven en la provincia de Condorcanqui y forman un consejo aguaruna con alcaldes en distritos como El Cenepa, Santa María de Nieva y Río Santiago.
Su dieta es a base de plátanos, yuca y animales del monte. Los hombres usan coronas de plumas o tawas. Los más viejos visten el itipac (traje) y la mujer el buchak. Hacen humildes vasijas, ollas de barro y platos, tejen canastas de bejuco y elaboran asientos rudimentarios de madera. Aman su identidad cultural y la defienden singularmente, guiados por una cosmovisión interesante, quizá su más importante aporte a la antropología del Perú. |